Directivos 1.0, Despachos 1.0

BurbujaTodavía a día de hoy, en 2009, muchos directivos asocian su nivel de poder, e indirectamente su autoestima, a cosas que me resultan fascinantes ; y a las que no están dispuestos a renunciar, por mucho que les alejen del día a día, e incluso a sabiendas de la distancia de poder que generan. Me refiero a los símbolos de poder 1.0.

¿Cuáles son estos símbolos? Sin duda, muchos y variados (coches, chofer, trajes, determinados gimnasios, deportes y clubs sociales…), pero el que me resulta más alucinante y anacrónico es el despacho.

Para el directivo 1.0 el despacho es la muestra suprema de poder, la forma de comunicarle al mundo  su éxito y estatus. De hecho, algunos no pueden vivir sin su planta despacho (casi siempre en el piso más alto del edificio), otros se pelean con quien sea necesario por cinco metros cuadrados más, otros muchos consideran que no son nadie sin sus muebles de caoba (ya un pelín pasados de moda, todo sea dicho…), unos cuantos creen que sólo tienen nivel aquellos que disponen de un despacho con baño incorporado, e incluso he llegado a conocer a algunos que son capaces de matar con tal de tener una puerta que les permita aislarse del mundo (supongo que esta necesidad de intimidad se debe a esas tardes “gaseosas” que se viven después de haber comido medio cordero y unas fabes de padre y muy señor mío…).

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En definitiva, en muchas empresas y para muchos directivos 1.0, las personas son su despacho… o creen serlo ¡Alucinante idiotez! Cuantas inseguridades, cuanta falta de autoestima, cuenta confusión entre identidad y simulacro de identidad…

Evidentemente, al directivo 2.0 ni se le pasa por la cabeza que su posición pueda depender de metros cuadrados, muebles, puertas o baños; es más, el despacho 2.0 son cuatro paredes con un simple ordenador… ¿o ni siquiera hacen falta las cuatro paredes?

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13 comentarios en “Directivos 1.0, Despachos 1.0

  1. Hola Juan, yo abogo por eliminar las cuatro paredes. Son muchos los casos que he oído y he sufrido en el que entrar en el despacho del “director” da miedo, como si fueramos a Mordor, al estilo del Señor de los Anillos. Es graciosa la contradicción en muchas empresas donde se promueve la integración en la cultura de la empresa, sentirte parte de la empresa y que tú trabajo hace que la empresa funcione, pero sin embargo el director es un “señor oscuro”, con poderes malignos.

    En cualquier caso, creo que parte de culpa también la puede tener el resto de la organización o de la plantilla. Pongo un ejemplo: en la facultad había un profesor de prestigio, pero con una personalidad, cuanto menos, “curiosa”. La gente ni se planteaba ir al despacho a preguntar dudas. Yo fúi algunas veces y el profesor no mordía, salí vivo.

    Saludos,
    Oliver

  2. Ni ellos deberían tener despacho ni nosotros biombo. Todos deberíamos trabajar en red en casa. Además de estar más a gusto a los directivos no les haría falta presumir y descubrirían que hay vida más allá de la adicción al trabajo y más cosas que aquellas de las que se jactan.

    Me recuerda un poco, y perdón por la “batallita del abuelo”, a aquel tipo que vimos mi novia y yo en el aparcamiento de un IKEA pretendiendo meter una estantería en un Porsche. No sé si me explico.

  3. Hola Juan,

    Hace unos días me contaba un directivo de una multinacional china que tras las reformas de sus instalaciones en Barcelona, desde donde dirige la parte europea de la compañía, otro directivo le dijo el despacho que quería elegir, un despacho cuadradito con muchos metros cuadrados. Él le dijo que le parecía bien, que el escogería otro en la esquina del edificio, mucho más pequeño pero que le apetecía por las vistas y su forma triangular, lo que lo dotaba de bastante luz. Cual fue su sorpresa cuando su compañero le dijo, ” Contra eso no lo había pensado, la verdad es que el tuyo sería mejor”. Increíble, sin duda un directivo 1.0.

    Sergio Martín

  4. Comparto tu fascinación por el fetichismo de los despachos, pero creo que la clave es grupal, no individual. Es una herramienta de comparación, como tantas otras. Y entre sus efectos perversos está que todos esos señores en los despachos grandes no quieren ni oir hablar de teletrabajo o flexibilidad porque, claro, a quien le enseñarían entonces sus “terrenitos” ;)

  5. Hola Juán:

    Yo he llegado a ver como la potencia y el color del coche de una misma marca, servía para diferenciar cargos (1700 cc y blanco para gerentes de servicios; 2000 cc y negro para gerentes de negocio).

    No me digas que no es original, ¿verdad?…es fascinante. Y la gente se pasaba horas discutiendo por esos signos externos, en cuanto se retrasaban despues de un nombramiento. Auténtico enanismo mental.

    Como decía este fin de semana el gran Arturo Pérez Reverte,….”rediós,…cuanto miedo más da un imbécil que un malvado”

    Un abrazo

    Fuerza y valor
    Fran Romero

  6. El año pasado con los primeros concursos de acreedores a causa de la crisis, me comentaba un amigo íntimo abogado que un empresario (del sector inmobiliario y de la construcción) que llevaba sin pagar a sus empleados varios meses no podía desprenderse de su “jodido” Cayenne porque para él era necesario para vivir, y que le daba un status que no podía perder…¡Simplemente increible!

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