Interioridad: Más San Agustín y Menos Autoayuda

En los últimos años hemos asistido al “boom” de la literatura psicológico-empresarial de autoayuda, un género que seguramente se vende con fervor en estos amargos momentos de desasosiego existencial y laboral.

Este tipo de libros se han convertido en el clavo ardiendo al que muchos se aferran con el anhelo de una vida mejor, de un trabajo mejor; en definitiva, con la esperanza de encontrar en ellos cuatro recetas mágicas que lo cambien todo sin tener que cambiar nada. Libros que simplifican la realidad, facilones y oportunistas, que se pueden leer sin pensar. Lecturas descafeinadas para mentes aletargadas.

Confieso que he consumido autoayuda. Hace algún tiempo compré “El Secreto”, de Rhonda Byrne, un libro de alta intensidad en marketing. Reconozco que lo leí con enorme entusiasmo, esperando encontrar algo nuevo, algo sorprendente, algo distinto. Pero nada. Al finalizar la lectura descubrí anonadado la insoportable banalidad de su mensaje. Y me sentí idiota, profundamente idiota por haber caído en la trampa de la interioridad vacía, hueca e intrascendente. Una interioridad que sólo llena una cosa: la cuenta corriente del autor.

Pero estos libros no son la única vía hacia una interioridad más que dudosa. Ahí tenemos a cientos de miles de personas entregadas con frenesí a la filosofía oriental; que todo hay que decirlo, aporta bastante más que la autoayuda barata de aeropuerto pero que no deja de tener un cierto hedor a pseudo-espiritualidad importada.

En cualquier caso, me pregunto: ¿Por qué despreciamos la interioridad de la psicología humanista, perenne…? ¿Por qué despreciamos la interioridad filosófica de Descartes, de San Agustín…?  ¿Quizás porque hay que utilizar más de una neurona para entenderla? Mala suerte.

Uno de los primeros, sino el primero, en reflexionar sobre la interioridad (la intimidad del pensamiento) con auténtica profundidad fue San Agustín. Su gran descubrimiento es la intimidad del hombre, el alma entendida como intimidad. San Agustín entiende lo espiritual como la realidad que es capaz de entrar en sí misma; por eso dice: “no vayas fuera, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad”. Se da cuenta de que cuando el hombre se queda en las cosas exteriores se vacía de sí mismo. Y que cuando entra en sí mismo, cuando se recoge en su intimidad, es capaz de encontrar a Dios. Evidentemente para los que, como yo, no son especialmente religiosos, esta última parte puede sobrar, pero no por ello hay que despreciar sus aportaciones.

Creo que es mucho más provechoso leer a San Agustín (con independencia de las creencias religiosas que uno pueda tener) que hacerse budista de medio pelo o perderse en las meditaciones “uni-neuronales” e intrascendentes que nos aporta la autoayuda.

Si quieres interioridad, más San Agustín, Descartes o Kant, y menos autoayuda.

P.D.: es cierto que se puede encontrar autoayuda de cierta calidad, pero es escasa…

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31 comentarios en “Interioridad: Más San Agustín y Menos Autoayuda

  1. La mejor ayuda para ser feliz es la que nos proporcionamos nosotros a nosotros mismos. La palabra es buena “auto-ayuda” sí, pero dogmas no.
    Lo bueno de la historia del pensamiento es que abre tu mente. Creo en la diversidad del ser humano y desconfío de las recetas disfrazadas de libro de auto-ayuda.
    Me ha encantado tu post.

  2. Muy interesante este post, como dije el otro día el miedo quiere inmediatez y falta de pensamiento y en estos tiempos la auto-ayuda, “para ya”, se vende mucho. El camino correcto es a veces el dificil.

  3. Reconozco que no puedo juzgar los libros de auto-ayuda porque nunca he leído ni comprado ninguno. Personalmente, creo más en buscar la ayuda en uno mismo o en los consejos de profesionales capaces, pero entiendo que para muchas personas esos libros deben aportar algo, porque de otra forma no se explica su éxito, ¿no?
    Leer a San Agustín, Kant o Descartes exige esfuerzo mental, reflexión y tiempo y me parece que no todo el mundo está dispuesto a hacer esa inversión.
    También a mi me ha gustado mucho tu post.

    • Gracias Astrid, tu reflexión tiene sentido. La verdad es que son los libros que más se venden.
      Socrates, Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Heidegger o San Agustín, entre otro, cuestan más, mucho más. Pero su autenticidad es infinitamente mayor.

  4. Pingback: autoayuda

  5. Otra genialidad tuya, Juan. ¡No das tregua¡ (jajaja)

    A mi me gusta el modelo “explorador”. Viajar es el mejor modelo de autoayuda que conozco. Ayuda a comparar, empaparse de las realidades ajenas, y relativizar nuestro trascendente ego. Pero no todo el mundo quiere hacer labor introspectiva, quizás por que les aterra lo que puedan encontrar dentro de sí mismos (alguien dijo esto, pero no recuerdo quién fue). Lo cierto es que cuando se pierde ese miedo, la busqueda interior se convierte en algo apasionante, y generalmente, nos proporciona grandes satisfacciones. Basta con exigirse un poco de disciplina, buscar algo de soledad, y estar dispuestos a vivir la aventura interior.

    Por cierto; no había leido las Confesiones de San Agustín, pero prometo hacerlo.

    Un abrazo

    Fran Romero
    Fuerza y Valor

    • Muchas gracias Fran. Me gusta ese modelo del “explorador” que planteas. Y totalmente de acuerdo con tu reflexión: nos cuesta mucho la introspección porque tenemos miedo… y es mejor no pensar en nada.
      Las Confesiones de San Agustín es un libro genial. Además, tiene sus puntos… Recuerdo una frase que me impactó especialmente: “Señor, dame castidad y continencia, pero todavía no” (o algo parecido).
      Un fuerte abrazo Fran.

  6. Me gustó mucho tu post. Coincido casi plenamente.
    Agregaría tambien a San Juan de la Cruz (para muestra basta un botón: http://j.mp/7T58Ru). Con todo me parece que es importante hacer la distinción entre la chantada banal oriental y aquellos textos budistas u orientales que tienen un nivel de profundidad y seriedad que van más alla del supermercado de la new age y que contribuyen a describir u orientar en los procesos de cognición como no lo hacen muchos textos occidentales por estar estos basados en una perspectiva objetivista y deista exotérica.

    un abrazo
    Andres

    • Hola Andrés,

      Gracias por pasarte por aquí. Sin duda, San Juan de la Cruz es otro de los grandes. Sin olvidar a San Anselmo y al gran Santo Tomás (a pesar de no ser ni mucho menos tomista).

      Respecto a la filosofía oriental, también estoy de acuerdo, hay grandes contribuciones, desde “El Libro del Té” y “Los Sermones Medios de Buddha” al “El Libro de los Muertos Tibetano”. Pero lo que veo en mi entorno más próximo es que hay más gente dispuesta a leer banalidad oriental que cosas serias.

      La clave es separar el grano de la paja. Ese es el reto.

      Un abrazo

  7. Estoy de acuerdo con Andrés: el hecho de que en el recogimiento interior está la gracia ya lo dice la filosofía oriental, con el matiz de que lo dijo varios siglos antes. Hay mucha basura pseudoorientalista y pseudo-autoayudante, pero hay que cribar y cribar. Saludos.

  8. Aca van unas recomendaciones que se pueden bajar gratis. Recomiendo los 3 primeros:

    Excelente intro a la meditacion: http://www.scribd.com/doc/3581220/eBook-Shunryu-Suzuki-Mente-Zen-mente-de-principiante

    Un clasico de Alan Watts http://www.scribd.com/doc/7203132/WattsAlan-El-Camino-Del-Zen

    Mezcla la psicoterapia occidental con el budismo tántrico. Muy buen libro: http://www.scribd.com/doc/8740459/Welwood-John-Psicologia-Del-Despertar

    Un abrazo

  9. Los Upanishads directamente, o El libro del Yoga (Swami Vishnudevananda) pero paralelamente me leería un libro de un físico, El Tao de la Física de Fritjof Capra, porque ahí va explicando cómo el hinduismo sabía ya lo que ahora comenzamos a saber, y con ello se entienden mejor los Upanishads. Y, sobre todo, me leería a Krishnamurti (La Raíz del Conflicto) y a Sri Aurobindo. Más que filosofía oriental, se trata de filosofía de la mente. Pero incluso, más que leer, lo mejor es la acción: la meditación es la técnica de atisbar ese “dentro de uno”.
    Por mi parte, leí Confesiones hace muchos años, quizá deba volver a releerlo :) Pero algo me dice que nada hay nunca nuevo bajo el sol y que todo son distintas versiones o caminos de ver la misma y única verdad que es verdad desde que el mundo es mundo, o desde que la conciencia es conciencia.
    Saludos.

  10. Me recuerda un poco a esos libros en lo que se lee cómo hacerse millonario de la noche a la mañana. Luego reflexionas y te das cuenta de que la única manera de hacerse rico es escribiendo un libro en el que le digas a la gente cómo hacerse rica.

    Ahora veo que también un método para mejorar la existencia de uno (al menos la monetaria) es diciéndole a los demás cómo mejorar la suya.

    Y ahora pienso, más que nunca, que el mayor sabio es aquel que sabe que mucho ignora… y que no sigue el consejo de otros sabios a pies juntillas, sino que los interpreta.

    Una vez más termino el comentario con un “no sé si me explico…”

  11. Pides mucho, Juan, incluso demasiado.

    Prueba a segmentar a los clásicos en 140 caracteres y es posible que alguien, entre vuelo y conferencia, entre reunión y presentación, entre mail y llamada o en la cola del inem, acabe por leer, entender y aprender algo nuevo que le sea incluso de alguna utilidad para mejorar la vida de las gentes o la suya propia.

    • Hola Alberto,

      Un placer verte por aquí. La verdad es que tienes cierta razón, quizás sea pedir demasiado…

      Lo cierto es que no tenemos mucho tiempo, pero aunque sea de vez en cuando hay que sacar tiempo para la reflexión y la lectura profunda ¿no?

  12. Precisamente estaba pensando en lo que acabais de comentar. Ponerse a leer a Santo Tomas, Descartes, en los tiempos vertiginosos que estamos, ¿sirve?. ¿No acabariamos devorados por los “matrix” de hoy en día?

  13. Es la primera vez que leo tu blog, y te felicito. Es un soplo de sensatez, y si me lo permites de “valentia” por recordar que también hay una “tradición” filosófica propia de profundo calado.

    En mi humilde opinión, se ha extendido el virus de la “inmediatez”, de los atajos, de lo rápido e instantáneo, de los resultados extraordinarios ahora, contagiando una “necesidad” generalizada de satisfacción inmediata. Uno de los medios para satisfacer esta “necesidad” ha sido y es el consumismo (no confundir con consumo), suministrando productos y servicios que prometen la felicidad instántanea basada en la satisfacción del poseer y el consumir, o sea con un esfuerzo mínimo por parte del consumidor.

    Cuando algo no se consigue inmediatamente, los resultados no son mejores de lo esperado a corto plazo, cuando no conseguimos aquel bien que promete aquella felicidad hoy mismo sin esfuerzo, nos sentimos desgraciados. Esta dinámica ha ido vaciando a los seres humanos, identificando el camino de su felicidad a través de elementos exógenos, olvidando la esencia interna de cada uno. Es para mí importante recalcar que el olvido de la esencia lleva a la alienación. En ese sentido, lo del “secreto” es impresionante, por su vaciedad. (pido disculpas por un comentario tan duro)

    Esta bien pensar en los resultados, es necesario, pero no es lo único. Por ejemplo, a mi me gustaría haber escrito la 9ª sinfonía de Beethoven y tener su fama, su gloria, pero suelo olvidar los cientos de miles de notas que componen la divina sinfonía, notas que Beethoven inspiró, imagino y escribió una a una. La cultura imperante busca conseguir resultados como la 9ª de Beethoven ahorrándote todo el trabajo de composición….cuando la esencia de la obra, y la felicidad y el éxtasis para el compositor seguramente se experimentó durante todo el proceso de composición, siendo la sinfonia que escuchamos la consecuencia de aquel camino transitado paso a paso, nota a nota.

    El esfuerzo es otra ilusión, creada como contraposición negativa para ensalzar el consumo inmediato de felicidad fácil.

    Si entendemos que no hay atajos, que no hay recetas mágicas, y que la inversión de tiempo y sosiego no es ni incómoda ni un “esfuerzo”, sino el placer de vivir, entonces humildemente creo que volveremos a estar en sintonía para leer, estudiar, entender y meditar la buena filosofía, y encarar el camino de la plenitud que es vivir la vida como se presente.

    Muchisimas gracias de nuevo por tu atinada opinión, y gracias al resto de contertulios por sus interesantes contribuciones.

    Un cordial saludo

    • Hola Sebastián,

      Muchas gracias, me alegro que te guste el blog.

      Y gracias por dedicarle un tiempo a la reflexión (tu comentario es como un post…). Es cierto, la inmediatez, el consumismo, el cortoplacismo… son grandes lacras.

      Me encanta la sensatez de todo lo que has escrito.

  14. Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
           Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón “
           El título del libro es: “Veintitrés maestros, de corazón-un salto cuántico en la enseñanza-” Se plantea un modelo de educación que se basa en descubrir la fuerza interior.
           Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su trabajo va en la misma línea que el mío. Por eso, me atrevo a enviale mi libro en versión digital*. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
                                                                                                        Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar desde mi blog

  15. When I originally commented I clicked the “Notify me when new comments are added”
    checkbox and now each time a comment is added I get several emails with the same comment.
    Is there any way you can remove me from that service? Thanks
    a lot!

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