Saber despedir: todo un arte

despidos11Muchos directivos no tienen la menor capacidad para enfrentarse a un despido. En muchos casos se deja esta “fea” tarea al Departamento de Recursos Humanos, lo que siempre es un gran error. Hay que saber enfrentarse a hechos desagradables. Cuando se decide despedir a alguien (independientemente de que el despido sea justificado o no) se debe hacer de forma elegante, y emocionalmente inteligente.

Un amigo me contaba que en su empresa se han producido varios despidos en los últimos meses, pero lo que más indignación ha producido en los trabajadores es la forma de ejecutarlos. Según me cuenta, todos los despidos se han producido los viernes por la tarde, y la forma de hacerlos efectivos era inutilizar el ordenador del despedido pocos minutos antes de que finalizara la jornada laboral (supongo que para evitar robos de información…). A los pocos minutos el Director de Recursos Humanos se acercaba al sujeto para informarle formalmente de su despido (“ni se te ocurra volver por aquí el lunes…”). ¿Qué horror es éste? ¿A qué mente calenturienta se le puede ocurrir una vejación mayor?

Se me plantean varias preguntas: ¿con que cara se quedan los trabajadores que no son despedidos? ¿Es esto una nueva y desconocida técnica de motivación? ¿Cómo se vivirá la llegada del próximo viernes? Según parece ésta es una práctica generalizada en muchas organizaciones y con especial virulencia en tiempos de crisis…

 

Seamos emocionalmente inteligentes ante los despidos…

 

 

5 comentarios en “Saber despedir: todo un arte

  1. Totalmente de acuerdo. Parece tristemente clásico en España encontrar situaciones similares acontecidas en diversas empresas.

    Se crea un clima de incertidumbre a ser el siguiente y desmotivación que afecta negativamente al rendimiento individual de los empleados y por consiguiente de la empresa.

  2. Efectivamente Jesús, yo siempre he pensado que si hay que hacer un ERE (y de verdad no queda más remedio), se hace, pero se hace bien. Me parece tremenda la incertidumbre de pasarse seis meses pensando… ¿seré el siguiente? Creo que el efecto psicológico de este tipo de situaciones en las personas puede ser muy dañino y duradero.

    Dentro de unos meses (soy un optimista), cuando volvamos a la senda del empleo, habrá que dedicarse a recuperar psicológicamente a cientos de miles de profesionales (no sólo a los despedidos) de los efectos de este tipo de comportamientos empresariales.

    Incluso es posible que alguna empresa necesite los servicios de un psicólogo de guardia…

    Por cierto, Antonio (Pamos) ¿cómo verías la creación de un servicio de “recuperación” post-crisis?

  3. Muchas veces los despidos son necesarios. Lo que diferencia a unas empresas de otras son las formas y sin embargo, por mucho que se insista no hay manera. Supongo que es porque es un plato de mal gusto y a nadie (o muy pocos) le hace gracia decirle a alguien que se vaya. Como se evita ese tema tan incómodo, se hace fatal.

  4. Lo primero es decirte que no me funciona el servicio de subscripción a tu blog.

    En cuanto a lo de los despidos, tengo que reconocer que es, junto con la reclamación de cobros a clientes muy cercanos y decirle a un cliente que su proyecto no va bien, de lo más duro a lo que me puedo enfrentar.

    Desgraciadamente, en las últimas semanas he tenido que comunicar algún despido, y siempre he optado por hacerlo yo, acompañado de alguien, pero siempre he querido estar presente.

    ¿Mi estrategia? No marear la perdiz. Nada más sentarse, decir…”vamos a prescindir de tus servicios”. Luego sí, decorarlo un poco. Justificarlo y sobre todo transmitir esperanza. Ponerte a su disposición para todo lo que necesite y desearle suerte.

    Recuerdo una chica que despedí y acabó llorando abrazada a mí dándome las gracias por todo lo que le había dado en ese tiempo de trabajo en común.

    Anécdotas hay muchas, porque recursos y sensibilidades hay muchos. Conozco a una persona que trabajaba en un canal de TV que hizo un ERE hace unos años y la despidieron por SMS aprovechando su baja maternal. Llevaba 11 años en la empresa dándolo todo.

    En fin, que despedir es duro. Pero estoy seguro de que lo es más ser despedido.

    ¿Un servicio de apoyo psicológico? Totalmente de acuerdo. Debería ser responsabilidad del Ministerio de trabajo.

    Abrazos,

  5. Lo del SMS me parece inimaginable. ¡Qué falta de sensibilidad! La importancia del mensaje debe determinar el canal de comunicación.

    En cualquier caso, tiendo a pensar que en la mayor parte de las empresas, y más en la situación actual, existe una cierta sensibilidad ante estas cosas y se utilizan los canales adecuados.

    Además es un tema que se produce, evidentemente, a todos los niveles organizativos. Hace unas semanas quedé a comer con un buen amigo, ya ex-director general de una empresa de software, que lo está pasando realmente mal para volver al mercado laboral.

    No estaría mal que el ministerio de trabajo diera apoyo psicológico, lo malo es que veo complicado hacerlo con un millón de personas (los nuevo parados de 2008).

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