¿Tiene sentido la planificación estratégica en estos momentos?

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Scott Adams y Dilbert

Muchos achacaron a la planificación estratégica la responsabilidad de los malos resultados de las empresas; ya que se centraba demasiado en el análisis, dejando de lado la creatividad, la innovación y el riesgo.

Scott Adams, creador de Dilberg, habla con cierta ironía de la metodología clásica para realizar un plan estratégico: 

 

  1. Los ejecutivos determinan el rumbo a seguir por la empresa, mediante declaraciones útiles como: “convertirnos en el líder del mercado de suavizante de ropa y comunicaciones por satélite”. Este rumbo es esencial, porque los empleados pueden verse inducidos a creer erróneamente que el objetivo de la empresa es el de cerrar el negocio. O, lo que es peor, el conductor de un camión de reparto podría sentirse confundido ante la ausencia de rumbo, y empezar a diseñar circuitos de microchips en lugar de llevar cargas de suavizante de ropa de un lado a otro.
  2. Se pide a los empleados que clasifiquen objetivamente el valor de sus actividades en apoyo de los objetivos de la empresa.
  3. Los empleados clasifican cada actividad como de alta prioridad, esencial para la existencia misma de la empresa. Apoyan sus afirmaciones con siglas indescifrables.
  4. Las aportaciones de los empleados se clasifican en grandes carpetas.
  5. El departamento de presupuesto utiliza las aportaciones de los empleados como base para prolongadas discusiones sobre la estupidez relativa y el poco valor de cada departamento. Finalmente, se plantean recomendaciones presupuestarias sobre la base de varios factores debidamente sopesados:
    • 10% de las siglas de proyectos con lo que esté más familiarizado el departamento de presupuestos.
    • 10% de anécdotas de cuarta mano que hayan escuchado contar y que indiquen el apoyo ejecutivo para un proyecto concreto.
    • 80% de aquello en lo que al propio departamento de presupuesto le gustaría trabajar si encontrara una forma de dejar de hacer presupuestos.
  6. Se llama a un redactor técnico para que asuma la culpabilidad por el hecho de que los diversos componentes del plan no tienen sentido, y de que los proyectos importantes no disponen de fondos. Amargado y cínico, pero seguro, porque nadie verá nunca el plan, el redactor técnico prepara un documento y luego dimite, asqueado, después de borrar el archivo original.
  7. El plan se guarda en una caja de seguridad porque es demasiado confidencial para compartirlo con los empleados.

La mayoría de los estudiosos de la estrategia, a excepción de los más clásicos, reconocen abiertamente que es imposible planear totalmente la estrategia. Planificarlo todo, supone una racionalidad ilimitada, un dominio profundo del análisis y un nivel de certidumbre sobre el futuro que no tenemos.

Mintzberg es muy crítico con la planificación clásica y afirma que la estrategia sólo puede tener éxito si mientras se realiza la planificación y se analizan los datos históricos, el mundo aguarda pacientemente. Además, plantea que deberíamos intentar diseñar la estrategia en lugar de planificarla, ya que para él la estrategia es una combinación de planes para el futuro y patrones del pasado, que no siempre es el resultado deliberado de un proceso formal de planificación, sino que va emergiendo a lo largo del tiempo, se descubre no se crea (o por lo menos, no siempre…). Mintzberg nos advierte que en muchas ocasiones las estrategias que formulamos son respuestas a las grandes discontinuidades que se producen en el entorno (imposibles de planificar en este momento). Pero todavía va más lejos y sentencia que las discontinuidades hacen imposible realizar pronósticos sobre el entorno.

Por lo tanto, Mintzberg ve la estrategia como un proceso básicamente emergente e imposible de planificar a largo plazo en la mayoría de los sectores. De hecho piensa que debemos olvidarnos del término planificación estratégica, pero no del pensamiento estratégico radical, sin duda, vigente y actual.

 

La pregunta es: ¿tiene sentido la planificación estratégica en estos momentos?

2 comentarios en “¿Tiene sentido la planificación estratégica en estos momentos?

  1. La necesidad es la madre de la invensión.

    Definitivamente SI, pero creo que se podría tener varias respuestas validas, incluso dependiendo de la región en un mismo pais, sector empresarial, target de mercado, etc.

    La PE nunca ha estado de sobra en ninguna empresa. Solo que en su inicio ha sido demasiado solemne y “secreta”. La nueva PE debe ser más dinámica y con plazos más cortos o tener objetivos menos ambiciosos, además de involucrar a los empleados, ya que ellos tienen soluciones más prácticas a las nuevas situaciones facilitando la implementación y el compromiso. En general hay una estrategia para cada situación y momento pero hay una directriz superior que siempre eterminará el rumbo de la compañía.

  2. interesante e irónica mirada sobre una metodología de trabajo , que debe tender a disminuir incertidumbres. Es cierto que el mundo no puede esperar a que se elaboren todos los planes, es probable que cuando puedan realmente implementarse , las condiciones hayan cambiado lo suficiente como para volver obsoleto el ” nuevo plan ” . De todos modos la idea a mi entender es convertir a la planificación de acciones, en una práctica organizacional sistemática y con ambiciones cautas y realizables .

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