Culturas Dormidas: no ven y no cambian

dormido1Muchas empresas de éxito se vuelven, en un determinado momento, absolutamente ciegas e incapaces de cambiar. Cuando una empresa cree que es perfecta suele generar un blindaje cultural que ahuyenta sistemáticamente toda información externa (o interna) que pueda ir en contra de su visión del mundo.

 

Las empresas con culturas “dormidas” se creen tan especiales, que se convierten en las reinas de la prepotencia. Normalmente este tipo de empresas se cierran de tal forma sobre sí mismas, están tan cargadas de prejuicios (para no recibir la información que no desean) que no son conscientes que están “soñando”.  Suelen dormitar plácidamente hasta que los problemas les estallan en las narices. En vez de aprender, reaccionar y adaptarse cuando surge un problema se reafirman entre ellos pensando que su organización es simplemente “perfecta”.

 

Los primeros síntomas del síndrome del “dormido” aparecen ante un éxito importante. De hecho, la mayoría de las grandes empresas que han fracasado estrepitosamente alguna vez fueron las primeras en algo. Internamente se les comunica a los empleados que trabajan para la empresa líder del sector, que son increíbles, los mejores… Pero el problema surge cuando el grupo se lo cree y su comportamiento empieza a cambiar. Normalmente el primer paso hacia la destrucción es la prepotencia y la condescendencia ante las personas “de fuera”. Las personas dejan de escuchar y de aprender, y se centran en mostrar su superioridad…

 

Este síndrome se ha vivido en empresas como IBM, General Motors, Saatchi & Saatchi, Motorola, Kodak… Cuando el “sueño” invade una organización, y los empleados empiezan a sentirse especiales (víctimas de un intenso lavado de cerebro) las culturas se aíslan mentalmente: se encierran en sí mismas, y les da igual el entorno, las tendencias, los movimientos de los competidores… ¿Por qué? Porque piensan que los demás son seres inferiores. Esta espiral de autoengaño puede llevar a las organizaciones a la “UVI”.

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6 comentarios en “Culturas Dormidas: no ven y no cambian

  1. Igual lo que digo es muy tonto, pero creo que también hay pequeñas empresas que “se duermen”: cuando ven que les va bien actuando de una manera se acomodan, e incluso dejan de tener aspiraciones más altas.

    Digamos que llegan a su tope teniendo cuatro clientes y un par de trabajadores (usualmente en prácticas por los siglos de los siglos). Se autoengañan creyendo que son los que mejor gestionan sus recursos, se apoltronan en sus métodos… y así que algo o alguien les da la puntilla.

    Pero repito, igual lo que digo es muy tonto.

  2. Diego, por supuesto que el fenómeno también se produce en empresas pequeñas. De hecho, lo que más me sorprende es que se produzca en empresas grandes y de éxito…

  3. Hay muchos grandes con mentes pequeñas. ¿Recuerdas al gigante que custodiaba la gallina de los huevos de oro o al ogro de aquel castillo al que se enfrentaba el gato con botas?

  4. Al ogro del castillo al que se enfrentaba el gato con botas si lo recuerdo, el muy idiota va y se convierte en ratón…
    Pero al gigante que custodiaba a la gallina de los huevos de oro no… voy a informarme.
    Todo está en los cuentos…

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