¿Eres Luddita o Tecnófilo?

Hoy me apetece analizar dos ideologías enfrentadas: las de aquellos que entienden que la tecnología es la solución para todos los males de la humanidad (tecnófilos) y la de aquellos que por el contrario ven la tecnología como el gran problema para el desarrollo humano (ludditas).

Los orígenes del Luddismo se remontan a principios del siglo XIX. Los seguidores de Nedd Ludd destrozaban la maquinaria en las fábricas de los condados de Yorkshire y Nottinghamshire, temerosos de que aquellos nuevos aparatos pusieran en peligro sus trabajos y su subsistencia. Según ellos, las máquinas producían desempleo y bajos salarios. Al final se les ejecutó públicamente, acabando con sus vidas y restableciendo el orden. Lo más llamativo es lo inútil de su intento, contrario a que la tecnología alterase radicalmente el mundo. Se empeñaron en combatir el futuro. Su mayor contribución a la historia fue la de dar nombre (ludditas) a todo aquel que se opone a la innovación tecnológica.

De la misma forma, el crecimiento vertiginoso y el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información han producido en estos últimos años una reacción Neoluddita. Los primeros que utilizaron el término luddita en este contexto fueron Boal y Brook . Existen muchos neoludditas famosos como John Zerzan y Theodore Kaczynski (Unabomber). Al igual que los ludditas originales, los adversarios de los ordenadores y de Internet nos hablan de los terribles efectos de las nuevas tecnologías. Dicen que la lectura llegará a ser cosa del pasado, que la comunicación personal desaparecerá y que nuestros hijos serán adictos a los ordenadores. Ven en la tecnología de la información medio para el aislamiento social radical.

Unabomber, portada de TIME

Unabomber, portada de TIME

La expresión más dramática del neoluddismo es el terrorista Unabomber, famoso por su campaña contra la tecnología moderna, que consistía en enviar bombas por correo. En 1978 una serie de universidades y empresas de EEUU fueron el objetivo de las bombas de este personaje. Después de 18 años se le encontró viviendo como un ermitaño en las montañas de Montana, sin luz ni agua. Fue identificado como Ted Kaczynski, licenciado en Harvard en 1962 y antiguo profesor de matemáticas de la Universidad de California en Berkeley . En 1995, Kaczynski chantajeó al New York Times y al Washington Post para que publicaran su famoso manifiesto: “La sociedad industrial y su futuro” , que ahora campea por Internet. Hoy se encuentra detenido y se niega alegar locura como defensa. Su enfrentamiento con la sociedad industrial va en serio, como su brillante y trágico manifiesto.

Lo cierto es que Unambomber le da verosimilitud expresiva a un neoluddismo más extendido de lo que parece y merece que se le preste mucha atención. Analicemos uno de sus párrafos : “La revolución industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Han aumentado mucho la esperanza de vida de quienes vivimos en países avanzados, pero han desestabilizado la sociedad, han hecho que la vida sea insatisfactoria, han sometido a indignidades a seres humanos, han producido un sufrimiento psicológico en el Tercer Mundo (también sufrimiento físico) y han infligido grave daño al mundo natural”.

El termino tecnófilo lo acuñó Postman, que los define como “aquellos que consideran la tecnología como un amante a sus amada, viéndola sin imperfecciones y sin albergar miedo alguno al futuro”. Para Graham la ideología de la tecnología es muy evidente en los denominados tecnófilos que son aquellos que creen que la innovación tecnológica es el cuerno de la abundancia que remediará todos sus males. La motivación del tecnófilo se relaciona con la resolución de problemas técnicos. Este es un aspecto importante de la ideología de la tecnología: “el resolver problemas técnicos se convierte en un fin en sí mismo, independientemente de consideraciones más elevadas”. Es un caso curioso en el que las personas se concentran enormemente en los medios y desprecian los fines. Otra característica importante de la tecnofilia es que supone que lo más avanzado tecnológicamente siempre es lo mejor. También es importante señalar que desde este punto de vista, todo lo anterior es redundante y ha de ser desechado por inferior. Asociado a esto aparece otra suposición, que es que los países y los individuos que quieran ser prósperos deben invertir en alta tecnología. Todos estos supuestos le dan un gran poder a la ideología de la tecnología y permiten sustentar la idea de que cualquier reflexión o mínima oposición a la innovación tecnológica sea considerada “luddismo”. Pero existen numerosas pruebas de los errores que se han cometido en virtud de la tecnología (y evidenemente, de los avances que ha permitido…).

En definitiva, el tecnófilo da por supuesto que el valor de la tecnología es neutro y que la última tecnología aparecida en el mercado es siempre la mejor y la más eficiente. El problema es que lo último no siempre es inevitablemente lo mejor, esto es evidente. Estamos volviendo al mito de que será el desarrollo tecnológico el motor del progreso y la herramienta que acabará con muchos de los problemas que padece la humanidad, especialmente los de los países subdesarrollados. Un ejemplo claro es el título de uno de los programas de desarrollo de las Naciones Unidas: “Poniendo a Trabajar las Nuevas Tecnologías para el Desarrollo Humano”. Según este tipo de programas, cualquier problema tendrá solución si se tiene una conexión a Internet en casa. Es curioso observar como nunca hemos tenido más medios para resolver los problemas que tiene la humanidad, pero la mayor parte de ella se muere de hambre y la diferencia entre norte y sur, nunca ha sido mayor. La injusticia ya es algo con lo que convivimos cotidianamente y frente a la que no hacemos nada. Una de las causas fundamentales de ese abismo, que muchos denominan brecha digital, son las nuevas tecnologías. Su aparición ha provocado una asimetría total de los intercambios.

Las dudas que despierta el valor de la innovación tecnológica no son infundadas. Al mismo tiempo, parece claro que enfrentarse a la moderna tecnología es una locura. ¿Qué podemos hacer entonces? La idea es que no nos inclinemos por la innovación tecnológica simplemente porque es innovadora y que, al mismo tiempo, permanezcamos abiertos a su carácter real y a sus posibles ventajas.

Me estoy planteando tirar mis nuevos gadget tecnológicos: teléfono móvil, agenda electrónica y HP mini… Me siento un tanto tecnófilo.

Por cierto, no estoy solo. En mi comunidad de vecinos tenemos un servidor (de vez en cuando pagamos derramas para comprar almacenamiento, discos duros, vamos…), y una red comunitaria. Uno de mis vecinos es el director de una empresa de informática y siempre nos trae “cositas” nuevas. Nuestro portero durante unos años tuvo un ordenador en la garita y utilizaba el Excel y el Word (alguien dijo que eso no era normal y le quitaron el ordenador, lo noto más triste…). Las actas de las reuniones las tenemos en el servidor. Ya ni siquiera bajo música o películas de Ares, Kazaa o eMule (algún vecino ya lo hizo antes, y lo puso en el servidor comunitario). Mis vecinos más jóvenes montan campeonatos de videojuegos en red. Y por si no fuera suficiente, tenemos tres tipos de reuniones: comunidad, garaje y red.

Yo creo que estamos enfermos de tecnofilia.

P.D.: se me olvidaba, vendo piso…

11 comentarios en “¿Eres Luddita o Tecnófilo?

  1. EN EL FONDO SOMOS HERMAFRODITAS, ES DECIR NI LUDDITAS NI TECNOFILOS, Y AQUEL QUE SOLO CREA EN LA TECNOLOGIA COMO SISTEMA PARA SOBREVIVIR, EN EL FONDO ES UN LUDDITA, PERO ESTARAS CONMIGO QUE ESE PERSONAJE NO QUIERE RECONOCER QUE ESTA ENGANCHADO A LA TECNOLOGIA, ES UN YONKI DEL CHIP.

    UN BUEN APAGON TECNOLOGICO DE TRES DIAS SERIA SUFICIENTE PARA ALCANZAR EL INDICE MAS ALTO EN AESINATOS CONOCIDO, LA PREGUNTA NO ES ERES LUDDITA O TECNOFILO, LA PREGUNTA ES, ERES TU O ERES AQUELLO. ERES HUMANO O ERES DE METAL, EN FIN AMIGO QUE LA TECNOLOGIA NOS SALVARA DE LOS HUMANOS PERO ARRUINARA A LOS MISMOS, YA LO VERAS.

  2. No podemos achacar a la tecnología, fruto directo de nuestra obsesión por el conocimiento y su aplicación, los males que a menudo vemos a nuestro alrrededor. Es el uso que hacemos de ella lo que distorsiona su función.

    A menudo encuentro gente dentro del sector en el que ahora me ubico, que sin ser tecnólogos, pretenden crear necesidades tecnológicas en colectivos con verdaderas dificultades para su uso (personas mayores y dependientes). Trás ese velo de elitismo subyace una mística fascinación por lo novedoso, una pobre interpretación de la innovación como herramienta de mejora, y una obsesión enfermiza por crear nuevos productos cuyas ventajas, en múltiples ocasiones, brillan por su ausencia.

    El verdadero valor de la tecnología está en la funcionalidad. Es un medio para alcanzar mejoras sustanciales para los colectivos humanos, y no el fin en sí mismo. Pero cuando el fin es maximizar los rendimientos económicos, cualquier trasto, por inservible que sea, parece óptimo.

    Es sólo una pobre reflexión, pero el tema daría para mucho.

    Un saludo, Juan.

    Fran Romero
    Fuerza y Valor

  3. Pingback: Completamente Tecnófilo | 77 Ideas

  4. No hay que olvidar (como hacen los ludditas de este post) que un martillo, un clavo, un par de zapatos… incluso un piedra frotada contra otra para producir fuego… todo es tecnología.

    Coincido mucho con Fran respecto de la funcionalidad. Yo lo pensaba en términos de que ante todo existe una necesidad a satisfacer que motiva una solución tecnológica, que si se encuentra llamamos “avance”. Pero la determinación de esta necesidad es un proceso político, social, no técnico.

    Desgraciadamente, la realidad nos hace ver (por ejemplo) que la necesidad de consumo de las economías (de las personas que conforman las economías…) más poderosas pesa más que las necesidades básicas de la mayor parte de la humanidad, y así surge internet, los gadgets, rascacielos, ascensores que hablan y demás. El hambre (y las demás grandes desgracias de la humanidad) no tiene origen ni solución en la tecnología sino en la política. Soy muy escéptico respecto de la solución a ese y otros grandes problemas.

  5. El enfoque es lo importante y claro que no hay que perder de vista los detalles.

    Quiero imaginar que no se ha establecido un orden ético objetivo que permita aprovechar de forma integral los avances tecnológicos, que son los responsables de buena parte de la aceleración del ritmo de evolución de la sociedad. La verdadera importancia de un avance, no debería ser el avance por si mismo, sino lo que puede lograrse con el.

    Hasta el momento no se ha dado enfoque sustentable a los avances tecnológicos. Únicamente han servido para algunas aplicaciones prácticas para algunas empresas, pero se han dejado de lado cosas verdaderamente importantes para la humanidad.

    La sociedad ha evolucionado aceleradamente, pero la humanidad continúa estancada.

  6. Fran, hay sociólogos que afirman que la propia tecnología tiene ideología…

    Yo siempre he pensado que el problema puede ser el uso que hacemos de la tecnología, no la tecnología en sí misma. Pero muchos no lo creen así…

    Te dejo una cita de Bustamante (nada que ver con el de Operación Triunfo…) para la reflexión:

    “Hasta hace algunas décadas, la fe en el progreso evitaba cualquier tipo de crítica profunda hacia la ciencia y la tecnología. Se pensaba que sus efectos perversos eran consecuencia de acciones puntuales de individuos que traicionaban el ethos de la ciencia, que toda tecnología es neutral en sí misma, y que sólo su uso tenía un carácter moral. Es decir, que sólo se podía hablar de un uso bueno o malo de una tecnología intrínsecamente neutral. Se pensaba que la ciencia extendería su influencia benéfica sobre todas las clases sociales, que la humanidad se encaminaría hacia una nueva Edad de Oro por mor del conocimiento científico. Más tarde, comprobamos que las consecuencias no eran tan sencillas como se pensaba. El progreso no beneficia a todos por igual. De hecho las desigualdades aumentaban al parecer nuevas elites basadas en la posesión o no de dicho conocimiento. La tecnología no siempre es neutral, sino que podría encubrir en su diseño diferentes concepciones del mundo, diferentes formas de poder”

  7. Sandrudejo, el personaje soy yo… y lo reconozco, estoy enganchado. Iré a ver si existe algún grupo de “tecnófilos anónimos”.

  8. Andrés, lo que pasa es que la política y la ciencia (y si quieres la ciencia aplicada, es decirla tecnología) tienen mucha relación… ¿o no?

  9. Ben, planteas un tema realmente interesante, la relación entre tecnología y ética. No creo que sea posible crear un orden ético objetivo aplicable a la tecnología.

    Por cierto, la genética o la inteligencia artificial tienen mucho que ver con la ciencia y la tecnología. ¿Es ético desarrollalas? Yo creo que sí, pero ¿dónde está el límite? ¿es necesario poner límites? ¡qué difícil responder!

    Es curioso, pero en función de las ideas políticas y religiosas de cada uno el orden ético cambia enormemente.

    ¿Quién dijo que no había relación entre ciencia, tecnología e ideología?

  10. Por cierto, una cita para la reflexion:

    “El modelo no es, ciertamente, el de acomodar la tecnología a las necesidades humanas. Por el contrario, la práctica usual es la de renovar o hacer aparecer nuevas necesidades humanas para que coincidan con lo que la ciencia y la tecnología van haciendo disponible”

    Langdon Winner

  11. Pingback: Hablemos de Cyberpunk « Jano 2.0

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