Droga Dura: Coaching Ontológico y Teoría del Conocimiento

Maturana

Maturana

El coaching ontológico se fundamenta en las ideas filosóficas de Flores, Maturana y Varela, entre otros; y parte del poder del lenguaje a la hora de crear realidades, por lo que las distinciones en el mismo, los matices con los que utilizamos las palabras, nos permiten reflexionar y ampliar nuestra visión, abriendo nuevas interpretaciones de la realidad y nuevas posibilidades de acción.

Desde un punto de vista histórico, el coaching ontológico se nutre de múltiples fuentes: Sócrates, Platón, Nietzsche (cuando habla de mundos interpretativos), Watzlawick, Austin, la psicología cognitiva, la psicología sistémica, la psicología humanista, la PNL… ; y se basa en una premisa de fuerte contenido filosófico: “no sabemos cómo las cosas son, sólo sabemos cómo las interpretamos”. Algo parecido a lo que dice el Talmud: “no vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos”. Por lo tanto, los puristas del coaching ontológico parten de una premisa dura: la realidad no existe (personalmente creo que esta premisa se puede moderar…). Sólo existe lo que somos capaces de percibir a través de nuestros modelos mentales (conjunto de creencias, valores…), nuestros anteojos ante la realidad. Dichos modelos mentales hacen que observemos de forma selectiva, y aceptemos sólo aquello que encaja en ellos, y por supuesto, influyen en nuestro comportamiento.

El coaching ontológico permite, a la persona que lo recibe, cuestionar sus creencias (basadas en juicios e interpretaciones convertidas mentalmente en hechos, que condicionan y limitan su comportamiento) y cambiar su forma de observar el mundo, mediante un aprendizaje de segundo nivel (lo que se denomina un cambio de observador).

El trabajo de un coach ontológico, por lo tanto, se basa en ser capaz de ver el modelo mental del coachee e identificar sus creencias limitantes, mostrándoselas sin emitir juicio alguno. Confieso que lo que más me cuesta asumir de la práctica del coaching ontológico es la suspensión del juicio. Supongo que con mucha práctica lo conseguiré…

Partiendo de estos planteamientos, creo que en el coaching ontológico subyace una teoría del conocimiento (desde un punto de vista filosófico) muy profunda y muy concreta.

Posiblemente mucha gente que practica este tipo de coaching nunca se ha planteado su posición filosófica frente al problema del conocimiento (lo que en filosofía se suele denominar teoría del conocimiento). Para conocer nuestra postura frente al problema del conocimiento basta con hacerse tres sencillas preguntas. ¿O no tan sencillas…?

Pregunta 1: ¿Podemos conocer la realidad?

Responder a esta pregunta implica diferenciar entre:

  • Los escépticos, responden que no a la pregunta anterior. Ningún conocimiento humano es con certeza verdadero.
  • Los dogmáticos, responde si a la pregunta anterior. Algún conocimiento humano es con certeza verdadero. Podemos conocer la verdad y lo conseguimos en algunos casos.

La historia de la filosofía occidental oscila continuamente entre el dogmatismo y el escepticismo. Podemos considerar dogmáticos a filósofos de la talla de Heráclito, Parménides, Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes o Kant. Serían escépticos los sofistas, Protágoras, Gorgias, Pirrón, Montaigne, los positivistas (Hume, Comte y Locke) y Hegel.

El escepticismo absoluto significaría suspender el juicio sobre todas las cosas, es la duda universal y absoluta. En la actualidad los subjetivistas y relativistas pueden ser considerados como escépticos. Para ellos no hay ninguna verdad universal ni inmutable. Para los subjetivistas la verdad vendría a ser una opinión particular o consensuada, para los relativistas, la verdad sería cambiante, en función del momento histórico y cultural del sujeto.

Los dogmáticos, por el contrario, afirman que se puede conocer la verdad, y aunque nuestro conocimiento es incompleto, podemos conocer algunas cosas verdaderas.

Pero ahí no queda la cosa, si asumimos que podemos conocer la verdad de las cosas, aunque sea en parte, debemos responder a la siguiente pregunta:

Pregunta 2: ¿Cómo conocemos la realidad?

Está claro que no tiene nada que ver conocer la realidad de una mesa o una silla, con la realidad de algo tan etéreo como el amor. La realidad puede ser material o inmaterial (tangible o intangible). La forma de conocer la realidad depende en cada caso. No puedo saber si una persona está enamorada tocándola, no puedo pretender conocer una realidad intangible mediante el conocimiento sensible. Cada tipo de realidad requiere un determinado tipo de conocimiento y un método adecuado al objeto que se quiere conocer.

El conocimiento humano tiene dos dimensiones íntimamente relacionadas: la dimensión sensible y la dimensión intelectual. Además el conocimiento supone una relación entre un sujeto cognoscente y un objeto cognoscible, que entran en contacto.

A lo largo de la historia de la filosofía se han dado diversas respuestas al problema de cómo podemos conocer la realidad:

  • Los empiristas, afirman que la única forma de conocer la realidad es la experiencia.
  • Los racionalistas, por el contrario, están convencidos que el único medio de conocimiento de la realidad es la inteligencia, la razón.

Existen numerosos filósofos empiristas a lo largo de la historia:

  • En la antigua Grecia: Heráclito (todo fluye, nada permanece), Protágoras (el hombre es la medida de todas las cosas), Epicuro (la moral del placer como fundamento de la vida).
  • En la Edad Media: Ockam sería el gran empirista. Piensa que no existen los conceptos abstractos y universales (las ideas de Platón), sólo a través de la experiencia se puede llegar a las ideas generales.
  • En la época moderna: los empiristas ingleses como Locke, Hume y Berkeley. Para ellos el conocimiento son impresiones sensibles, las ideas son únicamente imágenes. No creen que existan ideas innatas ni conceptos abstractos. Los positivista franceses, Condillac o Comte, también serían empiristas.
  • En la época contemporánea, Bergson y Sartre pueden ser considerados empiristas.

También existen a lo largo de la historia numerosos filósofos fundamentalmente racionalistas.

  • En la antigua Grecia: Parménides, piensa que la experiencia conduce al error; y los estoicos proponen una moral basada en la razón.
  • En la época moderna existen numerosos filósofos racionalistas:
    • Descartes, piensa que para que haya ciencia el conocimiento debe ser a priori, no a posteriori. La experiencia no proporciona nada a la ciencia.
    • Wolf aporta su metafísica matemática a priori.
    • Kant, piensa que la forma es a priori. Para él, en la sensibilidad hay dos formas a priori: espacio y tiempo. Al nivel de la razón propone tres ideas a priori: el alma, el mundo y Dios.
  • En la época contemporánea, Hegel atribuye a la razón el conocimiento de la verdad.

Pregunta 3: ¿Qué podemos conocer?

En función de la respuesta que se da a esta pregunta podemos diferenciar dos grandes corrientes:

  • Idealistas. Para ellos lo único que le es dado inmediatamente a la mente son las ideas; sólo podemos conocer nuestros estados mentales. El idealismo niega que exista el mundo en sí, más allá de nuestro conocimiento o representación del mismo. Tiene mucha relación con el racionalismo, ambas posturas admiten que lo real es de alguna forma construido por nuestra actividad mental.
  • Realistas. Opinan que el hombre puede conocer lo real y que la verdad consiste en la conformidad del juicio con la realidad.

El origen del pensamiento idealista puede llegar a remontarse a Platón (aunque existe un fuerte debate al respecto). La escuela idealista tiene su origen, además de en Platón, principalmente en Descartes, ya que rechaza todas las certezas y duda de toda la información que le proporcionan sus sentidos, llegando a la conclusión que la única realidad inmediata e indudable que se le da al espíritu es el cogito (el pensamiento). Es el origen del yo como fundamento de la realidad. Propone una cierta relación entre el mundo físico y el mundo mental (res extensa – res cogitans), es decir tiende un “puente” entre los objetos reales y las ideas (representaciones mentales).

Berkeley representa al idealismo dogmático, mucho más radical en sus planteamientos. Llega al denominado solipsismo lógico, es decir, cree que no podemos verificar que una cosa se corresponda con nuestras ideas, ya que sólo disponemos de ideas. Para él no existe un “puente” entre lo físico y lo mental. Sólo existen ideas, estados mentales, negando incluso la existencia de la realidad más que como mera representación subjetiva en nuestra mente.

Kant representaría el idealismo crítico o trascendental. Cree que el espacio y el tiempo no son propiedades reales de las cosas, sino leyes de nuestra propia sensibilidad. Para él sólo podemos conocer fenómenos de forma subjetiva. Lo único objetivo sería nuestra forma de organizar los fenómenos, dados por la sensibilidad, en función de las categorías del entendimiento. Kant cree que existen las cosas en sí, que existe el mundo, que existe lo real, pero que nunca seremos capaces de conocerlo. La realidad es algo incognoscible para el ser humano.

Los realistas creen que podemos alcanzar la verdad. Conceden lugar a la duda, pero consideran que la duda universal es la muerte de la inteligencia. No niegan la posibilidad del error, pero piensan que podemos llegar a tener certezas legítimas sobre la realidad. El realismo es una posición dogmática (respecto a la pregunta 1), que se opone al mismo tiempo al empirismo y al racionalismo. ¿Cómo conocemos la verdad?, se preguntan los realistas, por la experiencia y la razón conjuntamente, contestan.

Numerosos autores pueden ser considerados realistas, aunque podríamos diferenciar dos grandes corrientes: La primera liderada por el mismo Platón (aunque su mundo de las ideas abra las puertas al idealismo), en la que podemos incluir a San Agustín, San Buenaventura, Descartes y Malebrache. La segunda, parte de Aristóteles y culmina con Santo Tomás.

Para finalizar, la pregunta que me hago es: ¿se puede hacer coaching ontológico desde cualquier posición personal respecto a la teoría del conocimiento? Personalmente creo que el coaching ontológico “puro” parte de una posición totalmente escéptica (que no me convence del todo). Yo prefiero el coaching ontológico “impuro”: dogmático e idealista (que mezcla el empirismo y el racionalsmo). Lo confieso, soy kantiano y del atleti…

Por cierto, ¿se puede ser coach ontológico desde una posición “realista”? (se me olvidaba comentar que el realismo es la posición oficial de la iglesia católica frete a la teoría del conocimiento, el atleti no tiene posición oficial respecto a este tema…)

Lo dicho, droga dura…

Kant

Kant

2 comentarios en “Droga Dura: Coaching Ontológico y Teoría del Conocimiento

  1. Es un trabajo profundo de reflexión.

    Como pequeña añadidura diría que la realidad es siempre la que tienes delante, igual que un vaso de vino. Unos dirán que está bueno o malo y otros te marcarán su grado de acidez, paladar color… depende claramente de las distinciones que tenga cada persona.

    La persona piensa, siente y hace y, normalmente, lo realiza a la vez, por lo no tengo muy claro que las distinciones que se han utilizado a lo largo de la historia separando este hecho sean muy útiles para el desarrollo.

    Por último, en lo que yo conozco del coaching ontológico, me parece una manera de hacer coaching muy útil de partida, pero existen muchas más herramientas o habilidades que única y exclusivamente el lenguaje.
    El lenguaje es muy importante, pero también se puede hacer coaching sobre el pensar y sentir de la persona, dónde a veces no es el lenguaje demasiado explícito o no existe un vocabulario muy extenso.

    Manuel

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