Reposición 11: Deseo más y más, deseo más y más, siiiiiiiiii, vamos nena hasta el final…

2624771609_975e4dda3a1Una amiga me contó hace algún tiempo un caso curioso. Parece ser que es su empresa estaban pensando subirle el sueldo a algunos de los empleados, pero no estaba claro quienes serían los afortunados. La dirección pensó que lo mejor era que cada director de departamento decidiera como repartir las subidas.

Pasados unos días, cuando la mayoría de los miembros del departamento de mi amiga estaban tomando un café, su jefe se acerca y les dice algo parecido a esto: “he decidido que lo más justo es que la subida salarial asignada al departamento sea exclusivamente para mi, ya que tengo más necesidades que vosotros. Tenéis que entender que acabo de tener un segundo hijo y que he comprado una casa nueva y un nuevo coche; y como podéis imaginar mis gastos mensuales son tremendos”.

Evidentemente todos los miembros del departamento se quedaron perplejos ante un argumento tan idiota. A partir de entonces no se dejan de escuchar frases del tipo: “estoy pensando comprarme un avión, un chalet en la playa y apadrinar 200 niños… A lo mejor así me suben el sueldo” (no hay nada como tomarse las cosas con humor…).

A día de hoy, todo el departamento tiene claro que el año que viene la subida salarial será igualmente para su jefe, ya que ahora se esta planteando lo “ideal” que sería tener un yate… Mientras tanto los demás tienen que seguir pensando cómo llegar a fin de mes (ni siquiera les ha subido el IPC). Tremendo…

Como decía Francisco de Quevedo: “lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más”.

Un comentario en “Reposición 11: Deseo más y más, deseo más y más, siiiiiiiiii, vamos nena hasta el final…

  1. Alucinante, hasta donde llega la avaricia, debe ser contagioso a todos los “Jefecillos”.Como a todos nos ha debido pasar, allá va mi anécdota. Entré a trabajar con un horario y un sueldo, y la idea de que cuando dominara el trabajo a realizar, pues habría una subida de sueldo.
    Claro, nunca se llega a dominar del todo nada, con lo que para el Jefe siempre estaba verde, y yo, pues reclamando lo que era justo, a parte que empecé a hacer más horas para sacar adelante el trabajo, que cada vez era más.
    Seguí reclamando lo justo que sería recibir lo prometido, hasta que la gota que colmó el vaso fue, que encima, no se le cayó la cara al suelo, cuando me llevó a un lado, y enseñarme su recién estrenado coche último modelo, bla, mira lo que corre,bla, el color, bla.
    Muy bonito y seguí trabajando, cosa, que encima, no le sentó nada bien.

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