Empresas Depredadoras y Calidad de Vida

leonTodavía a día de hoy, a pesar del evidente interés que existe por la conciliación vida laboral – personal, existen muchas empresas “depredadoras”, capaces de destruir la vida de cualquier persona que trabaje en ellas. Melamed en su libro “Empresas Depredadoras”, identifica las principales consecuencias de este síndrome:

  • Estrés: es el agotamiento físico general asociado a un estado nervioso, que se produce como cuando estamos expuestos a demandas excesivas (psicológicas o físicas). Cierto nivel de estrés puede ser bueno, pero cuando sobrepasa cierto umbral de forma continuada puede llegar a ser absolutamente destructivo (enfermedades coronarias, problemas de fertilidad,…). El estrés es la epidemia de las organizaciones depredadoras del siglo XXI.
  • Adicción al trabajo: Es una obsesión compulsiva hacia el trabajo que consiste en obviar todo aquello que sea ajeno a la actividad laboral. Las personas que sufren esta adicción (siempre la niegan) cada vez trabajan más, y lo que es peor, se siente culpables cuando no lo hacen (fines de semana, vacaciones…). Normalmente minimizan el ocio, “cumplen con su deber”, les cuesta expresar afecto, no tienen hobbies, ni practican deporte alguno (excepto aquellos que se suelen relacionar con trabajo: paddle o golf). Lo triste es que en algunos ambientes la dedicación excesiva al trabajo se considera como algo positivo, incluso como un ejemplo a seguir. El problema es que puede llevar a la muerte…
  • Síndrome del quemado (burn-out): Es la retirada psicológica del trabajo como respuesta a la insatisfacción laboral y a periodos prolongados de estrés.
  • Karoski (término Japonés): Se refiere a morir sobre el mismo escritorio en el que se trabaja como máxima ofrenda imaginable a la empresa.
  • Pruebas de amor: se realizan para demostrar a la empresa altos niveles de compromiso. Muchas empresas exigen a sus trabajadores (normalmente directivos) que sean capaces de acometer desafíos o proyectos extraordinarios (en la mayoría de los casos sin obtener nada a cambio): viajes peligrosos, esfuerzos maratonianos, días sin dormir, trabajar fines de semana, suspender vacaciones… Sin considerar el impacto de estos comportamientos en el entorno familiar del afectado/a.
  • Mal de amores: Sufren este síndrome aquellos que se entregaron enteramente a su empresa durante largos periodos de tiempo (superando todo tipo de pruebas) y finalmente fueron despedidos por sorpresa.
  • Muertos vivos: Personas que no son despedidas, pero que son relegadas a tareas poco o nada relevantes (directivos que pasan a puestos de administración…)
  • Streen: Es una combinación de estrés (provocado por una situación cercana al éxito), y depresión (por aburrimiento sostenido).
  • Executive dropout (deserción). Situaciones en que personas de éxito (directivos en muchos casos) abandonan su brillante carrera profesional para dedicarse a otras actividades más tranquilas (montar un restaurante, cultivar patatas, hacer cerámica…). Cualquier cosa menos volver a trabajar para una empresa depredadora…

¿Alguna experiencia interesante de “depredación” empresarial? No hace falta poner nombres…

empresas depredadoras

5 comentarios en “Empresas Depredadoras y Calidad de Vida

  1. Gran empresa del sector de la automoción (que compite en Fórmula 1): acoso moral a manta. Aprobado por los directivos de la empresa. ¡Animado! por los directivos de la empresa. Unos impresentables de tomo y lomo.

  2. Hola anita, he quitado el nombre de la empresa y he puesto “gran empresa del sector de la automoción”. Espero que no te moleste, pero quizás es más elegante sin nombres. Más que nada para que no se convierta esto en “empresabasura.com”, web en la que la gente criticaba a su empresas y que creo que han cerrado…
    Lo que comentas del acoso moral me parece tremendo y más si es aprobado y aceptado como algo normal por la dirección.
    Sin duda, también se puede identificar como una de las malas prácticas de las empresas depredadoras.
    Si todavía sigues en esa “gran empresa del sector de la automoción”, ánimo y a buscar nuevos horizontes.
    Juan

  3. Pingback: Los costes emocionales (III): La manzana podrida « Nuevas habilidades directivas 2.0

  4. Quizá uno de los mayores peligros es que la forma de conseguir ese extra de los empleados es tan sutil que no se percibe como presión o acoso.

    Más bien se maquilla con palabras dulces del tipo: “con lo bueno que tú eres en esto…”, “seguro que tú puedes con ello…”, “a ti que se te da tan bien…”. Una pseudomotivación que toca la fibra del orgullito profesional, consiguiendo grandes resultados a cambio de nada, y el que lo paga a la larga es el trabajador. Negarse se ve como una falta de profesionalidad, o como si se pusiera en duda la capacidad, lo que influye negativametne sobre la autoestima.

    Yo llamaría a estas empresas “empresas tenia”: parasitan a sus empleados y consumen toda la energía invertida por ellos. Resultado: la empresa crece, mata a su huesped, y busca nuevos huéspedes para seguir creciendo…

    Un saludo

  5. También se da el caso en personas que sin llegar a ser directivos, son relegados después de levantar la empresa, con un alto grado de compromiso, para ser un simple trabajador, a tareas poco edificantes, que no lo sacaran de ahí en años. Estos, que en un momento de su entrada en la empresa, fueron innovando ideas, atajando problemas, creando posibilidades, ahorrando medios energéticos y humanos (entiéndase como trabajos que no aportan nada y que se gestionan con una simple llamada de teléfono), ahora son relegados a un segundo o tercer plano, por un cargo intermedio, que se ha valido de todo lo expuesto para su propio beneficio y subida en el escalafón a algún puesto de dirección.Este es el verdadero depredador de las empresas, creando prácticamente todas las enfermedades del post, lo triste, es que este tipo de personas bloquean toda comunicación con la dirección, donde en ocasiones suele darse el caso que desconocen el estado “mental” de sus trabajadores.
    A nivel empresarial, estas situaciones creadas, este desconocimiento hace que muchos de sus empleados no sientan la empresa como suya, sino que, se dedican a hacer lo justo, sin tener en cuenta que cuanto mejor se gestione el trabajo mejor debería irles a todos.
    Un saludo

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