Luces y Sombras del Liderazgo Carismático

La mayoría de los estudios sobre liderazgo se centran en las relación entre líder y seguidor (jefe – subordinado), por el contrario, el estudio del liderazgo carismático profundiza en la conducta simbólica del líder, en sus mensajes visionarios, en su comunicación no verbal, en los valores que promulga, en el estímulo intelectual que genera, en la confianza que muestra en sí mismo y en sus seguidores, en las expectativas que tiene sobre el autosacrificio del seguidor… Y por supuesto, en esa habilidad para transformar a las personas para que busquen con pasión los objetivos organizativos. Lo cierto, es que los líderes carismáticos transforman a sus seguidores cambiando sus objetivos, valores, necesidades, creencias y aspiraciones.

La capacidad del líder carismático para crear una visión de futuro, le permite desarrollar el potencial humano de forma increíble (es la guía, la esperanza, el objetivo compartido…). Mediante una buena visión, es posible comprometer y darle un significado a la vida de las personas.

El líder carismático influye en sus seguidores de diferentes formas: motiva a lograr los objetivos (valorando el esfuerzo individual), consigue que las personas compartan sus valores y refuerza su autoestima. Normalmente el líder carismático convierte el esfuerzo en un valor central de la organización, en una declaración moral cuyo objetivo es el compromiso para hacer realidad la visión. Además aumenta las expectativas de rendimiento, apoyando la autoestima y eficacia de sus seguidores.

En definitiva, el liderazgo carismático se relaciona con alto rendimiento, con alta eficacia, con gran satisfacción y productividad, con mayor calidad de los proyectos, y con mejores resultados. Por lo tanto, parece ser que el “carisma”, en general, predice el desempeño. Pero a pesar de todo lo bueno… ¿Cuánto tiene de manipulación? ¿y de dependencia?

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4 comentarios en “Luces y Sombras del Liderazgo Carismático

  1. Nada. No tiene nada de manipulación y nada de dependencia si cuando el líder habla, los demás callan y no lo hacen por miedo o siquiera respeto, sino por la admiración de una personalidad… siempre, claro está, que esa admiración que se le profesa sea consecuencia de valores profundos (no me refiero a la admiración, por ejemplo, por… digamos… Bisbal. Eso son fuegos fatuos, flashes de adolescencia, otro tipo de admiración).
    Saludos.

  2. Germán, es cierto que cuando el liderazgo se basa en admiración, valores, respeto… es realmente poderoso.
    Quizás el tema en esos casos es: ¿y qué pasa cuando el líder se va por la razón que sea?
    Un saludo

  3. Pingback: Balance de 2009: Gracias a todos y ¡Feliz 2010! « Jano 2.0

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