Vivir Pensando

Lo reconozco, Richard Feynman es uno de mis físicos preferidos. No sólo por sus contribuciones a la física, sino por su personalidad y sus libros no técnicos. Si alguien no ha leído “¿Esta ud. de broma, Sr. Feynman?” (“Surely You’re Joking, Mr. Feynman-Adventures of a Curious Character”), se lo recomiendo.

Uno de mis pasajes preferidos de dicho libro es el siguiente:

Uno de mis trabajos fue sensacional. Trabajaba yo por entonces para un impresor, y un conocido del impresor sabía que yo estaba interesado en trabajar como reparador de radios, así que me recomendó a un tipo, que vino a la imprenta para llevarme hasta su casa (…) Por el camino, voy y le pregunto: ¿qué pega tiene la radio? Me dice: “cuando la enciendo hace un ruido, y después pasado un rato, el ruido se para y todo va bien. Es el ruido que hace al principio lo que no me gusta” (…) Y todo el tiempo, de camino a su casa, no hace más que decirme cosas como: “¿De verdad entiendes algo de radios? ¿Y cómo es eso? ¡Si no eres más que un chaval!”. Y así todo el tiempo, desmereciéndome, mientras yo pensaba: “Pero bueno, ¿qué le pasa a éste? ¡Si no es más que un ruidito!”. Llegamos a su casa y me puse manos a la obra. Encendí la radio. ¿Un ruidito? ¡Dios mío! (…) ¡Era un ruido insoportable! Después ella sola se tranquilizó y empezó a funcionar correctamente. Así que me puse a pensar: “¿Cómo puede ocurrir esto? Me pongo a andar arriba y abajo, a pensar, y entonces me doy cuenta de que una forma de que pueda ocurrir eso es que las lámparas no se calienten en el orden debido; es decir, que el amplificador esté caliente del todo, con las lámparas listas para funcionar, pero sin señal que lo excite, o que haya algún circuito que lo esté alimentando, o algo que esté mal en la sección de entrada (…) Y cuando los circuitos de radiofrecuencia por fin echan a andar, se ajustan las polarizaciones de las rejillas y todo marcha como es debido. Entonces va el tío y dice: “¿Pero qué haces?” Te traje para arreglar la radio, y te pasas el tiempo yendo de un lado a otro. Y yo le digo: “Estoy pensando” (…) Así que cambio el orden de las lámparas, voy a la parte delantera, la enciendo, y va mansa como un corderito: espera un poco, hasta calentarse, y después funciona perfectamente, sin nada de ruido. Cuando una persona se ha comportado negativamente con uno, y después va uno y hace algo como esto, normalmente pasa a comportarse ciento por ciento al revés, como para compensar. Me consiguió otros trabajos y no hacía más que contarle a todo el mundo que yo era un verdadero genio, diciendo: “¡Arregla las radios pensando!” La idea misma de pensar para arreglar una radio, de que un chaval se parase, lo pensase y se diera cuenta de lo que había que hacer, bueno, nunca le pareció que fuera posible.

Qué difícil es hacer las cosas pensando, en un mundo en el que hacerlo puede estar perseguido…

7 comentarios en “Vivir Pensando

  1. Me recuerda un poco al cuento de Covey del leñador que dedicaba un tiempo a afilar. La necesidad de parar para templar antes de hacer algo. Sí que está en desuso, yo creo que porque ya no prima el esfuerzo, prima el resultado, y el rendimiento creo es proceso x resultado (qué y cómo).

    Por cierto que el otro día cayó en mis manos un libro escrito por ti. Al principio no caí, pero luego pensé, es Jano 2.0 :)

  2. Hola Juán:

    Hace unos días discutía con el Consejero Delegado de mi empresa. Trataba de convencerle de la necesidad de incorporarnos al VII programa marco de la UE, para participar y/o liderar proyectos de desarrollo de soluciones en el ambito de la dependencia. Su respuesta inicial me descorazonó: “que desarrollen otros. Eso cuesta tiempo y dinero, y no estamos dispuestos a gastar ni una cosa ni la otra. Ya lo empleareamos cuando los demás pongan algo en el mercado.”

    Por desgracia, ese planteamiento sigue abundando en el marasmo empresarial de éste país. Creo, cómo decía Quique, que es un problema de cortoplacismo en el que sólo el resultado inmediato es tomado en consideración.

    Es lógico que todos busquemos rendimiento económico, pero aún sigue costando mucho esfuerzo que el cpaital entienda que las vías para accedeer al rendimiento de forma sostenida, son más lentas de lo que ellos desean, y a menudo más azarosas y complejas. El resultado final merece la pena, pero el desgaste al que hay que someterse a veces es muy elevado.

    No obstante, sigo pensando que no hay otro camino. Que hoy más que nunca, en éste mundo “revolutum”, sólo perdurará lo que realmente tenga valor para la sociedad. Esto es algo muy dificil de ejecutar sin que existan largas jornadas de análisis y reflexión. Si alguien conoce otra vía que la diga aquí, o calle para siempre.

    Por cierto, al final, el Consejo entendió que mi apuesta era la adecuada, aunque se podían haber ahorrado los malos momentos que pase tratando de explicar el porqué.

    Un abrazo

    Fran Romero
    Fuerza y Valor

  3. Claro, claro, por eso pongo en la ecuación el proceso. Por que el proceso es lo que debe ser pensado. Como un buen jugador de ajedrez que visualiza los movimientos que va a hacer y sus consecuencias para llegar a un resultado deseado, el jaque mate.

    Me pillas trabajando fuera de mi ciudad y el libro se quedó en casa, ya que aun no lo he empezado. Pero podría creo que se llamaba culturas innovadoras 2.0 , como título promete :)

  4. Pingback: Balance de 2009: Gracias a todos y ¡Feliz 2010! « Jano 2.0

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