Atreverse a Innovar en Conceptos

La innovación no sólo se relaciona con el desarrollo de nuevos procesos, productos o servicios; también se puede relacionar con nuevas formas de hacer negocios y con la creación de nuevos paradigmas culturales (dejaremos este último caso para otra entrada). Hoy me gustaría reflexionar sobre la innovación en conceptos, es decir, sobre nuevas formas de concebir el negocio y de competir dentro de un sector.

Muchos hablan de la innovación en conceptos empresariales (otros utilizan el término “innovación en valor”) como la mejor forma de conseguir verdaderas ventajas competitivas, entre otros: Gary Hamel, W. Chan Kim y Reneé Mauborgne. La idea central de la innovación en conceptos es ser capaz de salirse de lo establecido, encontrando nuevas formas de competir; lo que evidentemente supone asumir ciertos niveles de riesgo.

Las empresas que se atreven a ser diferentes, y que son capaces de imponer y jugar con nuevas reglas, tiene una capacidad fundamental: se lo cuestionan todo, absolutamente todo, no sólo un producto o servicio concreto. Los verdaderos innovadores destruyen los viejos modelos empresariales y son capaces de imaginar lo inimaginable (para los demás). De hecho, como afirma Gary Hamel, la verdadera competencia no tiene lugar entre productos y empresas, sino entre conceptos de negocio. Y cuanto más efectiva es la innovación en conceptos, más fácil es dejar a los competidores fuera de juego, o incluso dejar de competir con ellos…

Por otro lado, mucha gente asocia innovación a tecnología y con mucha frecuencia no tienen nada que ver. Pensemos, por ejemplo, en IKEA, una gran innovación en concepto que no tiene nada que ver con la tecnología. Por cierto, lo más alucinante de IKEA es que, a pesar de los años, nadie ha copiado su modelo.

¿Por qué tan pocas empresas logran crear conceptos nuevos? Creo que el problema es que en la mayoría hay demasiado miedo, y por desgracia, pocos inconformistas capaces de cuestionarse el concepto de negocio; es mucho más sencillo seguir con el modelo de siempre…

Posiblemente la crisis sea una gran oportunidad para cuestionarse los viejos modelos e ir más allá de lo evidente. Sólo hacen falta inconformistas valientes…

10 comentarios en “Atreverse a Innovar en Conceptos

  1. Yo creo que las innovaciones deben venir no solo en conceptos economicos, sino en todo tipo de ideas, se necesita creatividad, frescura, etc.

    Si me permitis, de paso me gustaria promocionarte mi espacio, es un movimiento interesante quizas te guste informarte sobre el mismo…

    Zorzal es un grupo creado por jovenes de mentes abiertas que impulsa y respalda toda actividad artística y expresiva. Buscamos la integración de todas las personas que se interesen en un cambio para nuestra sociedad y el mundo sin discriminar ni censurar ningún tipo de ideologia social, religiosa, cultural, etc.
    Nuestro objetivo es que logremos tomar conciencia de diversas problematicas sociales para poder así consagrar un futuro mejor para todos.

    Si te gusta la idea, podes entrar a http://grupozorzal.wordpress.com/ para ver lo que estamos escribiendo y ver en mas detalle de que se trata todo esto que hoy te comente.

    Gracias!

    • Hola johankeysersoze, totalmente de acuerdo hay que innovar en todo lo que se pueda, pero lo cierto es que la innovación en conceptos es la que mejor funciona a largo plazo y es difícilmente copiable (aunque ni mucho menos imposible).

      En cualquier caso, cuando me refería a innovar en conceptos empresariales, no me refería a innovar en conceptos “económicos”, lo digo porque el término suena a ingeniería financiera y puede llevar a confusiones.

  2. Totalmente de acuerdo contigo. La mayor parte de las veces se vincula innovación únicamente al aspecto tecnológico, y no a los “conceptos” como dices. Y, vinculándolo con un artículo anterior tuyo, habrá quien achaque a la “suerte” el que alguien de con un concepto innovador y tenga éxito, cuando en realidad, probablemente habrá fracasado antes varias veces en otros conceptos en los que ha innovado, pero que no han sido tantos exitosos como el último.

    • Hola RobertoC, posiblemente tenga algo que ver con la suerte, pero también es cierto que la suerte llega cuando pruebas, arriesgas y, en algunos casos, fracasas…

      La suerte es una rara avis para los que no se salen de lo establecido.

  3. Buen post, Juan!

    Creo que el problema de fondo -por lo menos en las organizaciones de éxito- es la endogamia (euforia mal digerida) propia de la excelencia empresarial durante varios años, lo cual lleva a un estado de conformismo (mirar demasiado el ombligo y a uno mismo). En ese momento, la empresa en cuestión cree saberlo todo y pierde la capacidad de cuestionarse todo, cuestionarse las creencias pacíficamente aceptadas, esas mismas creencias que en su día había descalificado para crear un océano rojo o similar. El conformismo paraliza y ciega esa mirada crítica desde dentro, y ahí comienza el círculo vicioso. De alguna forma, siguiendo un símil que me encanta, aquella empresa que llegó a ser exitosa por revolucionaria (creó un nuevo régimen), una vez en la gloria se vuelve en ocasiones paladín del antiguo régimen. Más que miedo, por tanto, hablaría de endogamia y parálisis o indigestión. El miedo es el fruto de esto.

    En el caso de las organizaciones segundonas, las eternas ya no retadoras sino correveidiles seguidoras, la falta de coraje y ambición lleva al momento al miedo a romper las reglas establecidas, lo cual redunda en ese carácter segundón.

    El momento actual es perfecto para la reinvención de conceptos empresariales. Un colega de Hamel, Julian Birkinshaw, publica en un par de semanas el libro “Reinventing the management”, que sigue las tesis de Hamel. En 15 días tb sale a la venta “Rethinking the MBA”, que busca hacer lo propio en los MBA, como he intentado yo con mi libro. Para reinventar conceptos no sólo basta poner nuevos conceptos sobre la mesa, sino construir unos sólidos cimientos que sustenten esos conceptos, y lo que es más delicado: desafiar los conceptos actuales, lo cual significa romper las reglas o ir contra ellas. Pero el riesgo es lo que tiene: el Circo del Sol arriesgó y no le ha ido mal…

  4. Interesante debate. Comparto y he experimentado la endogamia empresarial de la que habla Juanma. Uno de los motivos de emprender un camino nuevo, conceptos nuevos como apuntaba Juan, que serán claves en las organizaciones. Pero para eso, tenemos que desafiar los conceptos actuales, y romper las reglas o ir contra ellas, como señalas Juanma.

    ¿Estamos dispuestos a ello o la zona de confort (ZC) puede con nosotros?.
    ¿Es el miedo interior o que no provocamos un escenario donde poder seguir innovando?.

    Apuesto por arriesgar. Merece la pena.

    • Hola Noelia, creo que has dado con las preguntas clave. Para una gran mayoría es más fácil seguir en la zona de confort, y evidentemente crear contextos innovadores (culturas innovadoras) es difícil…

      Por cierto, sobre este tema trata “Culturas Innovadoras 2.0”

  5. Atreverse a innovar implica un cambio y, como suele decirse, “el único cambio que el ser humano disfruta es el del pañal”.

    Sin duda hay que fomentar la innovación, pero además de las resistencias organizacionales no debemos perder de vista las resistencias psicológicas ante cualquier cambio (más individuales y numerosas), ya que no pocas veces aquéllas se cimentan en éstas.

    A menudo se trata de resistencias muy “de andar por casa” y precisamente por ello más profundas y difíciles de abordar.

    A muchos directivos no basta con gritarles: “¡Eh!, ¿es que estáis ciegos? ¿es que no sabéis que o innovamos o morimos?” y esperar a que nuestros argumentos, nuestras cifras y nuestro Power Point de colores les empuje a la acción inmediata.

    ¿Algunos de vuestros amigos o hijos tiene miedo a los perros grandes, a la oscuridad tras ver una película de terror o a un ascensor que súbitamente se detiene sin razón?. En esos casos (como en cualquier crisis) hay que abordar el problema intentando hacerles entrar en razón. Pero no es fácil y a menudo la innovación y el sentido del humor son buenos compañeros de viaje; pero todos hemos podido comprobar cómo un miedo bien pertrechado resiste francamente bien contra nuestros mejores argumentos…

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